Buenas a todos y a todas. Esta semanita, con motivo del día de la hispanidad, enviaron unas invitaciones al insti para los españoles (como yo acababa de llegar, la invitación llegó a nombre de Emilio, pero igual me fui), para ir a una recepción en Bratislava con el embajador y empresarios y altos cargos de habla hispana que viven en Eslovaquia.
Hubo de todo: la mujer del embajador, un encanto de señora. Me puse las botas con la comida.
Por supuesto, todo el mundo trajeado y vestido para la ocasión. ¿Quiénes eran los que destacaban? Los profes, como no. La verdad es que fue una experiencia, gente rara, gente amable y comida a mogollón. Además, me dieron el día libre en el insti para poder ir, con lo que salía ganando se mirase por donde se mirase.
¡Pues qué chuli! Oye, una cosa que no entendí de la otra entrada: ¿por qué van en chanclas???
ResponderEliminarTe mando un abrazo muy gordo. ¡Me acuerdo mucho de ti! ¡Sigue contando!
Besos para ti, ManciPanci
Pues la verdad es que no le he preguntado a ningún eslovaco o eslovaca, aunque creo que el motivo es similar al de los japoneses. Por mantener la higiene del lugar, pues también lo hacen al entrar en una casa.
ResponderEliminarPero con el frío que hará allí mejor que se cambien a las zapatillas calentitas de pelito, ¿no? ¡Un besote, Manci! Por aquí, todo muy bien ;-) con pataditas y todo. ¡Qué emoción!
ResponderEliminarAy mi Juan! Pues va a ser que pa casarte con un embajador es requisito ser "embantadora" porque la de Montpellier, lo era también. Me encanta tu blog, y porfa sigue escribiendo!
ResponderEliminarUn abrazo enorme,
Caro
Para nada, Laura, van con calcetines y la verdad es que tiene que ser supercómodo.
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