Antes de venir, Emilio (la persona a quien estoy sustituyendo) me dijo que me trajera un traje para una cosa que se llama Stuskova. Y yo: pues vale, pues me lo tendré que llevar.
Pues después de dos meses de no dejar de oír hablar sobre la Stuskova, llegó el tan ansiado día.
Consiste básicamente en un acto de graduación para los del último año pero, por supuesto, con muchísima pompa (herencia también del comunismo). Es un acto supersolemne en el que los distintos grupos desfilan precedidos por sus tutores (que aquí el que es tutor, lo es desde que entran al instituto hasta que se van de él) y, a continuación se dan una serie de discursos (los de la bilingüe dieron uno en español, menos mal) y después a cada uno se les hace entrega de un lazo verde (que representa la esperanza de aprobar los exámenes de Selectividad) y, que según me contó Petra lo van a llevar hasta el día del examen.
A continuación, se sientan y comienza a sonar el Vals. Entonces sacan a sus padres a bailar y, cuando este vals acaba, comienza a sonar otro y vienen a la mesa de los profesores a sacarnos a nosotros a bailar. Imaginaos que vergüenza al principio. Después te pones y ya se te pasa pero al principio...
Seguidamente, se da paso a la cena y después cada grupo ha preparado unas actuaciones. Supercurradas, la verdad y, aunque esté mal decirlo, las de los bilingües fueron las mejores (unos bailes superchulos).
Finalmente, comienza la música con un Dj y, a bailar. Un descanso, una recena y de nuevo a bailar hasta que el cuerpo aguante. La verdad es que verlo mereció un montón la pena y ver como os alumnos que a la Stuskova van divinos de la muerte, para actuar se transforman y sin miedo al ridículo ninguno.
Buen blog! Conozco Eslovaquia bien de cerca. Me he estado riendo un rato con las entradas. Es verdad que la principio hay cosas que resultan un poco chocantes: descalzarse para entrar en las casas, las comidas (muy, muy ricas, pero no dejan de ser diferentes), el frío, los pisos de los que como dices tú parece que acaba de salir Lenin, el idioma, las cervezas “pequeñas” de tamaño gigante, las costumbres en general… Pero uno se acaba acostumbrando y la verdad es que es un país de lo más interesante :)
ResponderEliminarLo único que no acaba de gustarme: la Kofola :D